La situación en Oriente Medio no cambió significativamente hasta la Conferencia de Paz de Madrid el 30 de octubre de 1991. Los países árabes (Egipto, Siria, Jordania y Líbano) acudían con la premisa de "paz por territorios" sostenida por las resoluciones 242 y 338 de la ONU, mientras que los israelíes exponían el "paz por paz" y vetaban la presencia de la OLP. Posiciones alejadas, pero George Bush trató de mejorar su imagen de cara a la reelección en su país y trató de presionar a Israel, condicionando ciertas ayudas económicas a cesiones políticas por parte de Isaac Shamir. La Unión Soviética y la Comunidad Económica Europea también acudieron como mediadores a la reunión.

No se produjeron muchos avances al final de la Conferencia de Paz de Madrid, sólo ciertas mejorías en la relación bilateral entre Israel y el Líbano, pero el presidente Bush obligó a los israelíes a continuar con el proceso al año siguiente, condicionando el préstamo de 10 000 millones de dólares que los israelíes necesitaban para asentar a un millón de judíos que llegarían de la URSS en un período de dos años. Y de pronto, por primera vez en cuarenta años los israelíes veían su sustento financiero americano en duda.

Los Acuerdos de Oslo

Bush había impulsado el inicio del proceso y aparentemente su joven sucesor no tenía demasiado interés en la política exterior. En cuanto a Israel, en 1992 el laborista Isaac Rabin, general de cuatro guerras, logró triunfar en las elecciones cuando se vivía el peor momento de la Intifada. Rabin, depositó en Simon Peres, su viejo rival, la labor de negociar con los árabes una especie de paz duradera. No obstante, a la hora de la verdad, Rabin se ocupaba de lo más fácil, negociar con Siria, Líbano y Jordania. Y para Peres, bailar con la más fea. Los palestinos. Peres no se arredró y apostó fuerte reuniéndose secretamente con miembros de la OLP en Oslo a lo largo del año 1993. Peres informaba con detalle a Rabin de sus progresos. Creyó que ceder Gaza no sería traumático y su mayor preocupación era la forma de manejar las críticas, que produciría la cesión de territorio a los palestinos en Cisjordania, desde posiciones políticos y religiosas de Israel y concretamente de los casi 150 000 ciudadanos israelíes que vivían en ese emplazamiento.

Así que mientras Clinton asumía el poder, Peres hablaba de Gaza en Oslo. Pero el diálogo lo silenció la OLP por la deportación más de 400 extremistas de Cisjordania hacia el Líbano. Las conversaciones se ralentizaron y el presidente noruego Holst informó a Clinton del problema, ahora los palestinos al hablar de Gaza, querían Gaza y también Jericó. Cada vez era más difícil mantener en secreto las reuniones debido al alto número de interlocutores, además de los citados anteriormente, el egipcio Mubarak y los socios de gobierno de Rabin, así como secciones críticas de la OLP con las decisiones de Arafat, y encima por si fuera poco, Hamas se hacía oír en Gaza.

Se le acababa el tiempo al Gobierno israelí y Peres decidió acelerar el proceso en agosto del 93. Llamó a Holst y a Arafat a la sede de la OLP en Túnez, por fin el 18 de agosto se  logró un acuerdo firmado tres días después por dos israelíes, dos palestinos y el anfitrión Johan Holst. Peres asistió en segundo término, por si acaso no firmó, para así en caso de que saliera mal poder negarlo.

Se acordó entre otros puntos:

  • Ceder territorio en Cisjordania, ceder Gaza y Jericó al gobierno de la Autoridad Nacional Palestina en un máximo de 5 años.
  • Aceptar las resoluciones 242 y 338 de la ONU.
  • Elecciones libres en Palestina, que legislaría la zona citada.
  • Solución para los refugiados palestinos.
  • Invitación a Jordania y Egipto para que cooperen el proceso.

 

Pocos días después ocurría lo que era impensable hasta entonces, Israel reconocía a la OLP, y éstos hacían lo propio con el Gobierno de Rabin.

 

Rabin y Arafat se saludan, con Clinton en segundo plano.

La firma en Washington

Llegó el día 13 de septiembre de 1993. Marcó un hito en la Casa Blanca. Bajo las más estrictas medidas de seguridad y con minuciosos preparativos, múltiples invitados, era seguramente el acontecimiento internacional más notable desde la II Guerra Mundial. Firmaron el acuerdo Simon Peres y Mahmud Abbas, con Clinton como anfitrión. Arafat perdonó por todos los palestinos fallecidos, refugiados, mientras Rabin cerraba heridas y trataba de olvidar la imagen que asociaba a Arafat y la OLP con el terrorismo. 

La paz era difícil de mantener

Quedaba por discutirse el futuro de Jerusalén, ciudad exigida por ambas partes, los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania, el control de los grupos extremistas y terroristas por ambos bandos, o el retorno de los más de dos millones de palestinos exiliados. En los meses siguientes los actos terroristas se cobraron casi 60 muertos, siendo la peor parte, en proporción de dos a uno favorable a los palestinos. La situación forzó a que se produjeran reuniones entre Arafat y Peres en El Cairo y en Taba.

El 25 de febrero en la mezquita de la ciudad de Hebrón y con ocasión del rezo de la oración al alba se produjo una matanza de 29 personas por parte de Baruch Goldstein, un médico de Brooklyn, que inexplicablemente accedió al templo de rezo con un fusil de asalto y vació tres cargadores de munición sin que los tres centinelas israelíes fueran capaces de evitarlo. Las buenas noticias se acababan, volvían los viejos tiempos, los malos tiempos.

Volvió la Intifada, los disparos de los colonos judíos y de la guardia israelí. En Washington estaban desolados, la OLP aislada y el Gobierno israelí presionado por los religiosos y la oposición política.

El proceso de paz continuó su curso, aunque más lento de lo acordado, pero en mayo finalmente nació la ANP en El Cairo con numerosa presencia de representantes de la OLP y del Gobierno israelí. La ANP tendría a su cargo unos escasos 400 Km cuadrados.

Después de meses me emociones fuertes, Rabin, Peres y Arafat eran premiados con el Nobel de La Paz en octubre de 1994. Recibieron el 24 de noviembre también Rabin y Arafat el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

¿Días de vino y rosas?, no. La cesión del Golán contó con innumerables problemas debido a su riqueza agrícola y los afluentes del río Jordán. En enero de 1995 un grupo de terroristas islámicos mataba a 19 militares y civiles israelíes. A pesar de estas descorazonadoras situaciones, Peres y Arafat trataron de reconducir la situación el 11 de agosto de 1995 en Taba. Rabin se mostró firme y amenazó con echar de su ejecutivo a cualquiera que no respaldara su apuesta pacifista. Y en septiembre del 95 Rabin y Arafat volvieron a la Casa Blanca para firmar acuerdos a cerca de la retirada israelí de Cisjordania, la libertad para 1500 presos palestinos, elecciones palestinas en u tiempo de seis meses y el control de la seguridad por parte israelí de los territorios ocupados.

 Se acabó el 6 de noviembre de 1995

El asesinato de Isaac Rabin truncó el Proceso de Paz. Peres acabó su mandato, era tiempo de luto para todos, excepto para los integristas de ambos bandos.